Hoy puedo confirmar con seguridad lo que aventuré en la reseña de Un pescador del mar interior: cuando leí Un mago de Terramar (publicado originalmente en 1968) no era el momento adecuado. Ya comenté en dicha entrada lo que opino de Ursula K. Le Guin, es un grandísimo referente para mí. Hace poco, al llegar a casa, no se me ocurría qué hacer hasta dormir y casualmente tenía bastante a mano dicho libro. En vista de la iniciativa Leo Autoras Octubre del interesante proyecto La Nave Invisible (quienes tratan de dar visibilidad a las autoras), me propuse darle otra oportunidad a la saga de Terramar, empezando por releer los primeros títulos. [El mapa es de la web de Ursula K. Le Guin]
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martes, 18 de octubre de 2016
Un mago de Terramar - Ursula K. Le Guin
Hoy puedo confirmar con seguridad lo que aventuré en la reseña de Un pescador del mar interior: cuando leí Un mago de Terramar (publicado originalmente en 1968) no era el momento adecuado. Ya comenté en dicha entrada lo que opino de Ursula K. Le Guin, es un grandísimo referente para mí. Hace poco, al llegar a casa, no se me ocurría qué hacer hasta dormir y casualmente tenía bastante a mano dicho libro. En vista de la iniciativa Leo Autoras Octubre del interesante proyecto La Nave Invisible (quienes tratan de dar visibilidad a las autoras), me propuse darle otra oportunidad a la saga de Terramar, empezando por releer los primeros títulos. [El mapa es de la web de Ursula K. Le Guin]
lunes, 10 de agosto de 2015
Yoko Ogawa - La fórmula preferida del profesor
Me topé casi por casualidad con La fórmula preferida del profesor (título original: 博士の愛した数式, Yoko Ogawa, 2003) y tras cotejar algunas opiniones me decidí a leerlo. Pero la lectura me ha producido sentimientos encontrados, el estilo me ha parecido destacable, igual que la trama en general, pero hay algunos elementos que no me han terminado de gustar.
sábado, 27 de septiembre de 2014
Nunca me abandones - Kazuo Ishiguro
Quizá haya mucha gente que conozca el libro por la película, pero he de decir que, aunque el título me sonaba, no establecí la relación hasta que en una librería vi en la portada del libro a los actores. Una cosa buena del kindle: no siempre tienes una portada que te condicione respecto al contenido.
Desde el primer momento, el lector ya se huele que algo no demasiado bueno se cuece. Y no hace falta avanzar mucho para ir comprobando poco a poco de qué se trata. Desde luego, el tema de los donantes está ahí desde las primeras páginas. Sin embargo, el autor manifiesta habilidad para ir dosificando a lo largo de toda la novela información más concreta más allá de lo general. Juega bastante con la ambigüedad hasta el punto de que sea difícil dar por cierto lo que parece obvio.
martes, 6 de mayo de 2014
Construyendo algo más que estaciones de tren
Haruki Murakami tiene un estilo que me gusta. O mejor dicho, me engancha, me cuesta dejar de leer sus libros. Aunque a veces esto es más negativo que otra cosa, porque engullir una lectura tampoco me agrada especialmente, a veces querría poder tomármelo con más calma, espaciar los momentos en que me pongo a leer para disfrutarla más... Pero en este caso no puedo. Hoy vengo a hablar un poco de lo que me ha parecido su último libro, Los años de peregrinación del chico sin color, si bien lo leí hace unos meses y en un par de días, trataré de dar mis impresiones sobre la historia de Tsukuru Tazaki, un hombre que se dedica a construir estaciones de tren.
lunes, 10 de febrero de 2014
El Señor Nakano Y Las Mujeres - Hiromi Kawakami
Hitomi es una chica que trabaja en la tienda del señor Nakano, una prendería en la que se venden artículos de segunda mano de todo tipo. Allí trabajan también Takeo, un chico de su edad, y Masayo, la hermana del señor Nakano. Los capítulos toman el nombre de objetos representativos en la historia que se cuenta en el mismo. Y con su sucesión se va hilvanando el relato de la vida de Hitomi hasta que ya no trabaja en la tienda.
A la tienda acude gente a vender y a comprar artículos, gente de todo tipo, desde habituales que sólo buscan platos antiguos porque salen muy baratos hasta apariciones esporádicas, como un hombre que sólo quiere prestar un cuenco porque necesita deshacerse de él por extraños motivos.
Con un estilo sencillo y directo, la autora nos deja entrever pequeños espacios detallados, caracterizando una pequeña porción de Japón. Personas que no saben lo que quieren y no tienen ni idea de cómo averiguarlo, otras que saben lo que quieren pero no saben cómo hacerlo encajar en su vida, y personas que son incapaces de decir con el lenguaje lo que quieren expresar. Prejuicios y convenciones que, como siempre han estado ahí, han de seguir siendo los moldes de la vida.
En general, si hay algo que caracterice las relaciones entre los personajes que aparecen en la obra es la falta de comunicación. No por falta de voluntad en la mayoría de casos, si no por algo más profundo que hace que ésta resulte imposible.
Todo esto viene acompañado del lirismo y las comparaciones curiosas habituales en la autora. En conjunto hace que acompañar a Hitomi, por muy frustrante que pueda resultar en ocasiones la dinámica de sus relaciones con los demás, merezca la pena. No por ver si consigue sacar algo en claro de si misma y de su lugar en el mundo, si no para ver los reflejos de lo que puede ser algo mucho más cercano.
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