"Considero más valiente al que conquista sus deseos
que al que conquista a sus enemigos, ya que la
victoria más dura es la victoria sobre uno mismo."
que al que conquista a sus enemigos, ya que la
victoria más dura es la victoria sobre uno mismo."
Aristóteles
No he leído el manga de Slam Dunk pero el anime, aunque no lo seguí fielmente, me parecía entretenido cuando lo daban por la tele. Más tarde (y ya hace algunos años de esto) engullí tomos de Vagabond hasta estar al día con la publicación en español. A pesar del lentísimo ritmo con el que se va publicando, ya hay más números, pero ahora mismo aún no estoy al día con la serie; digamos que espero el momento adecuado para seguir. Pero a lo que vengo hoy: Vagabond me hizo ver a Takehiko Inoue como algo más que "el creador de Slam Dunk". Así que, si bien el manga de Slam Dunk sigue llamándome poco la atención, decidí leer Real hace poco (hasta el tomo 10); obra que gira en torno a una serie de jugadores de baloncesto en silla de ruedas.
El punto de partida es Tomomi Nomiya, el típico macarra de instituto japonés (un arquetipo bastante conocido por los fans del manga) que presta escasa atención a los estudios, pero pertenece al club de baloncesto, deporte que le gusta bastante. Sin embargo, ha sido expulsado del instituto, por lo que tendrá que esforzarse en buscar una manera de encaminar su vida. Recientemente, además, tuvo un accidente en moto mientras iba con una chica, y ella quedó en silla de ruedas y él no sabe muy bien cómo sentirse al respecto. Tratando de pasar tiempo con ella, conoce a Kiyoharu Togawa, un chico al que le tuvieron que amputar la pierna debido a un osteosarcoma. No obstante, cuando Nomiya le conoce descubre a un jugador de baloncesto en silla de ruedas con una pasión por el juego y una técnica envidiables. Y hay un tercer pilar en la historia, Hisanobu Takahashi, quien iba al instituo de Nomiya y al club de baloncesto con él. Es un estudiante modélico pero soberbio y clasista, vive categorizando a las personas; hasta que un día tiene un accidente mientras monta en bici.
Ha explicado el propio autor que Real es una obra que realiza más como "entretenimiento", apartándola un poco de otros proyectos "más serios", como Vagabond. Sin embargo, aunque la calidad gráfica no alcanza a esta última, el dibujo está muy bien, en su estilo realista, y es sobresaliente la técnica que tiene para reflejar el movimiento de los personajes. El estilo de narrativa es muy similar al de otras obras suyas, con unos personajes con una psicología compleja y momentos duros, aderezados con dosis de humor y optimismo. El ritmo siempre es el adecuado, el autor no tiene problemas en usar más viñetas para poder mostrar pequeños gestos que hablen por sí solos de los personajes así como de usar diálogos más dinámicos o monólogos interiores extensos cuando la situación lo requiere. La trama se va centrando en los tres personajes principales, contándonos aspectos de su presente y de su pasado por igual, sin por ello restar importancia a otros personajes secundarios que aparecen.



Con todo esto, queda explicado de sobras que Real, pese a ser un manga de deportes, lo que trata de hacer es hablar un poco de la vida de personas comunes. Personas que no saben cómo seguir adelante pero que saben que de un modo u otro tienen que hacerlo, y que las fuerzas necesarias para ello no van a venir solas, sino que hay que buscarlas, en la ayuda de otros y en uno mismo. Y que quizá lo más importante de todo es esto último, no perder el vínculo con uno mismo alejándose de lo que uno es, para poder ser consciente de ello, mantener la comunicación con ese yo interno y extraer las fuerzas necesarias cuando se requiera.
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